Si leo un libro y hace que mi cuerpo entero se sienta tan frío que no hay fuego que lo pueda calentar, sé que eso es poesía. Si físicamente me siento como si me levantasen la tapa de los sesos, sé que eso es poesía. Esta es la única manera que tengo de saberlo. ¿Hay alguna otra?

Emily Dickinson.

miércoles, 13 de junio de 2012

La Materia Oscura.


Mis libros favoritos, sin lugar a dudas son los correspondientes a la trilogía “La Materia Oscura” de Philip Pullman, ganadora de múltiples premios de literatura infanto juvenil. Pero no vengo a hablar de galardones, sino vengo a hablar de los libros que realmente inspiraron que yo escribiera este blog.

Cuando yo tenía once años, me encontré con un libro con una portada azul, en el cual una niña se encontraba en lo que parecía el Ártico, montada sobre un oso polar. Era llamativo y la animación no era extremadamente infantil pero artísticamente hermoso. Era bastante grande, o al menos, a esa edad me lo parecía, no era tan ducha leyendo sin embargo era lo que más me gustaba hacer.

Me encontré con un libro bastante complicado, o al menos así me lo pareció, y no solo a nivel narrativo sino a nivel de la historia, la cual poseía muchos niveles, muchos personajes y todo un nuevo mundo que descubrir. Se llamaba “Luces del Norte”.  Me encontré con Lyra, una niña que tenía en el libro casualmente mi misma edad, la cual se encontraba siempre acompañada de su “daimonion” (daemon en su versión inglesa), llamado Pantalaimon. Los daimonion eran la forma en que tomaba el alma de cada persona fuera de su cuerpo, normalmente tomaban la forma de algún animal. Los niños poseían la particularidad de poseer daimonions cambiantes a diferencia de los adultos, los cuales ya no podían cambiar de forma. De más está decir que dicha criatura o parte vital de la persona podría representar la naturaleza de cada individuo, su personalidad o lo que en verdad es en lo más profundo de su ser. ¿Cómo sería el mundo si pudiéramos ver a simple vista cómo son las personas?


Uno muy pronto se acostumbra a este mundo tan distinto y tan conocido a la vez y se sumerge en una aventura extremadamente adulta pero vista desde los ojos de Lyra, y por ende, de los míos. En el mundo de Lyra hay alguien secuestrando niños. Todos los sectores de la población, especialmente los más pobres se han encontrado afectados por esto y muy pronto el mejor amigo de Lyra, Roger, también es capturado. Sin saber cómo o por qué, Lyra es parte de algo mucho más grande que ella, por lo que, acompañada únicamente de su inseparable parte de sí y un instrumento llamado “aletiómetro” (aparato dorado que siempre dice la verdad, su nombre viene de “aletheia” que en griego significa “verdad”, gracias a este aparato es que este libro debe su nombre en la versión estadounidense, “La Brújula Dorada), se inmiscuirá en una enorme viaje para volverse a encontrar con su amigo Roger y salvarlo.

En su viaje se encontrará con brujas, panserbjyrnes (osos acorazados), giptanos, tártaros, soldados, un aeronauta… y el Magisterio.

 ¿Qué es “El Magisterio”? Es la sombra que persigue a Lyra en toda la trilogía y es la crítica fundamental de toda esta obra. El Magisterio representa a lo que en “nuestro mundo”, sería La Iglesia, no importa cuál en específico, Philip Pullman pretende hacer de estos libros infantiles una crítica sutil y muy imbricada sobre las religiones.

Es así como Lyra continúa su aventura, y en el segundo libro, “La Daga”, ella logra ir a otro mundo, encontrándose con un muchacho llamado Will, un poco mayor que ella, la primera reacción de ambos al verse es caerse a golpes porque pensaban que el otro le haría daño, sin saber que en el futuro serían los mejores amigos. Lo que yo les pueda contar de la historia se quedaría corta ante la magnificencia de las palabras de Pullman, en los tres libros, siendo el último “El Catalejo Lacado”, en el cual Lyra y Will y un sinfín de personajes más seguirán sus aventuras, incluso hasta el mismísimo Mundo de la Muerte, sin embargo, quiero enfocarme en la crítica. 

No creo que Pullman haya querido “disfrazar” una crítica profunda a las religiones en forma de libros para niños, creo más bien que esta forma de juzgar la realidad proviene de la naturaleza de la literatura fantástica, como he indicado anteriormente, tan caracterizada de no mostrar de forma evidente lo que en verdad quiere decir, sino que hay que ir deshilando poco a poco palabra por palabra, metáfora por metáfora, hasta acercarse lo más posible hasta el meollo del asunto, que ya les he revelado en unos párrafos arriba. No importa si eres una persona religiosa o no, la intención a mi parecer, es la de despertar el pensamiento crítico, la de cuestionar, la de tener curiosidad, esa curiosidad infantil tan propia de los niños y como Lyra descubrir y ser capaz de tener tu propia verdad y la de defenderla hasta el final, no solamente en este aspecto, sino en todos los que formen parte de tu vida.

Descubrir todo esto y la infinidad de imágenes y sus posibles significados es una aventura a las que los invito a todos meterse de lleno, lanzarse como una piscina inmensa y les aseguro que la Trilogía los recibirá con los brazos abiertos. ¿Quién sabe? Podría ser que encontraran alguna crítica aún más profunda y menos evidente y en ese caso me encantaría que la compartiesen conmigo.

Quisiera agregarles, que si tienen alguna sugerencia de libros o películas a las que les gustaría que les hiciera un review, pueden decirlo en los comentarios y los tomaré en cuenta, en especial si ya me lo he leído, si no me lo he leído, el libro sugerido se encontrará en una larga lista de libros que tengo por leer pero al que eventualmente llegaré, porque esta Alfombra Persa es muy grande para hilarla yo sola.

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