Mis libros favoritos, sin lugar a
dudas son los correspondientes a la trilogía “La Materia Oscura” de Philip
Pullman, ganadora de múltiples premios de literatura infanto juvenil. Pero no
vengo a hablar de galardones, sino vengo a hablar de los libros que realmente
inspiraron que yo escribiera este blog.
Cuando yo tenía once años, me
encontré con un libro con una portada azul, en el cual una niña se encontraba
en lo que parecía el Ártico, montada sobre un oso polar. Era llamativo y la
animación no era extremadamente infantil pero artísticamente hermoso. Era
bastante grande, o al menos, a esa edad me lo parecía, no era tan ducha leyendo
sin embargo era lo que más me gustaba hacer.
Me encontré con un libro bastante
complicado, o al menos así me lo pareció, y no solo a nivel narrativo sino a
nivel de la historia, la cual poseía muchos niveles, muchos personajes y todo
un nuevo mundo que descubrir. Se llamaba “Luces del Norte”. Me encontré con Lyra, una niña que tenía en el
libro casualmente mi misma edad, la cual se encontraba siempre acompañada de su
“daimonion” (daemon en su versión inglesa), llamado Pantalaimon. Los daimonion
eran la forma en que tomaba el alma de cada persona fuera de su cuerpo,
normalmente tomaban la forma de algún animal. Los niños poseían la
particularidad de poseer daimonions cambiantes a diferencia de los adultos, los
cuales ya no podían cambiar de forma. De más está decir que dicha criatura o
parte vital de la persona podría representar la naturaleza de cada individuo,
su personalidad o lo que en verdad es en lo más profundo de su ser. ¿Cómo sería
el mundo si pudiéramos ver a simple vista cómo son las personas?
Uno muy pronto se acostumbra a
este mundo tan distinto y tan conocido a la vez y se sumerge en una aventura
extremadamente adulta pero vista desde los ojos de Lyra, y por ende, de los míos.
En el mundo de Lyra hay alguien secuestrando niños. Todos los sectores de la
población, especialmente los más pobres se han encontrado afectados por esto y
muy pronto el mejor amigo de Lyra, Roger, también es capturado. Sin saber cómo
o por qué, Lyra es parte de algo mucho más grande que ella, por lo que,
acompañada únicamente de su inseparable parte de sí y un instrumento llamado “aletiómetro”
(aparato dorado que siempre dice la verdad, su nombre viene de “aletheia” que
en griego significa “verdad”, gracias a este aparato es que este libro debe su
nombre en la versión estadounidense, “La Brújula Dorada), se inmiscuirá en una
enorme viaje para volverse a encontrar con su amigo Roger y salvarlo.
En su viaje se encontrará con
brujas, panserbjyrnes (osos acorazados), giptanos, tártaros, soldados, un
aeronauta… y el Magisterio.
¿Qué es “El Magisterio”? Es la sombra que
persigue a Lyra en toda la trilogía y es la crítica fundamental de toda esta
obra. El Magisterio representa a lo que en “nuestro mundo”, sería La Iglesia,
no importa cuál en específico, Philip Pullman pretende hacer de estos libros
infantiles una crítica sutil y muy imbricada sobre las religiones.
Es así como Lyra continúa su
aventura, y en el segundo libro, “La Daga”, ella logra ir a otro mundo,
encontrándose con un muchacho llamado Will, un poco mayor que ella, la primera
reacción de ambos al verse es caerse a golpes porque pensaban que el otro le
haría daño, sin saber que en el futuro serían los mejores amigos. Lo que yo les
pueda contar de la historia se quedaría corta ante la magnificencia de las palabras
de Pullman, en los tres libros, siendo el último “El Catalejo Lacado”, en el
cual Lyra y Will y un sinfín de personajes más seguirán sus
aventuras, incluso hasta el mismísimo Mundo de la Muerte, sin embargo, quiero
enfocarme en la crítica.
No creo que Pullman haya querido “disfrazar”
una crítica profunda a las religiones en forma de libros para niños, creo más
bien que esta forma de juzgar la realidad proviene de la naturaleza de la
literatura fantástica, como he indicado anteriormente, tan caracterizada de no
mostrar de forma evidente lo que en verdad quiere decir, sino que hay que ir
deshilando poco a poco palabra por palabra, metáfora por metáfora, hasta
acercarse lo más posible hasta el meollo del asunto, que ya les he revelado en
unos párrafos arriba. No importa si eres una persona religiosa o no, la
intención a mi parecer, es la de despertar el pensamiento crítico, la de
cuestionar, la de tener curiosidad, esa curiosidad infantil tan propia de los
niños y como Lyra descubrir y ser capaz de tener tu propia verdad y la de
defenderla hasta el final, no solamente en este aspecto, sino en todos los que
formen parte de tu vida.
Descubrir todo esto y la
infinidad de imágenes y sus posibles significados es una aventura a las que los
invito a todos meterse de lleno, lanzarse como una piscina inmensa y les
aseguro que la Trilogía los recibirá con los brazos abiertos. ¿Quién sabe? Podría
ser que encontraran alguna crítica aún más profunda y menos evidente y en ese
caso me encantaría que la compartiesen conmigo.
Quisiera agregarles, que si
tienen alguna sugerencia de libros o películas a las que les gustaría que les
hiciera un review, pueden decirlo en los comentarios y los tomaré en cuenta, en
especial si ya me lo he leído, si no me lo he leído, el libro sugerido se
encontrará en una larga lista de libros que tengo por leer pero al que
eventualmente llegaré, porque esta Alfombra Persa es muy grande para hilarla yo
sola.





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