Si leo un libro y hace que mi cuerpo entero se sienta tan frío que no hay fuego que lo pueda calentar, sé que eso es poesía. Si físicamente me siento como si me levantasen la tapa de los sesos, sé que eso es poesía. Esta es la única manera que tengo de saberlo. ¿Hay alguna otra?

Emily Dickinson.

domingo, 10 de febrero de 2013

Patrick Rothfuss (El Nombre del Viento y El Temor del Hombre Sabio).

A pesar de no haber escrito en mucho tiempo llego recargada este año con muchos nuevos libros de los cuales hablar. Hoy me dedicaré a escribir sobre un autor extraordinario, cuya genialidad ha llegado al mundo en forma de libros. Patrick Rothfuss es su nombre y sus obras maestras fueron llamadas ¨El Nombre del Viento¨ (The Name of the Wind) y ¨El Temor del Hombre Sabio¨ (The Wise man's Fear).

La primera vez que me leí El Nombre del Viento sentí que me había leído el mejor libro de mis últimos diez años. Escrito magistralmente, las palabras fluyen como si se tratara de música, fusionan el pensar y el sentir y muestra una historia tan real y fantasiosa como la vida misma. Escribe sobre aspectos tan etéreos como el sonido, la música, componerla, los sabores de la comida, los deseos más profundos del alma así como las penas más profundas. Presenta a un personaje muy entrañable llamado Kvothe y lo coloca en un mundo bastante complicado y lleno de problemas. Tanta impresión han hecho en mí, que aún después de leerlos me da la sensación de extrañarlos, como si hubiese convivido por un tiempo con una persona y súbitamente no está más y me encuentro recordándolo como a un viejo amigo. Esas sensaciones no las logra cualquier escritor.

Kvothe es un ¨Edema Ruh¨, una especie de familia de juglares o gitanos que se dedican a ir pueblo por pueblo representando obras teatrales o musicales.Su vida era bastante tranquila como Edema Ruh hasta que conoce a Abenthy, quien despierta en él una especie de sed por el conocimiento, siendo ya de por sí bastante inteligente, comienza a aprender sobre diversas ramas de conocimiento, adquiriendo habilidades valiosas que le servirán para más adelante en su vida. Es allí cuando comienza a nacer un deseo de ir a la Universidad.


Una tragedia ocurre (que realmente no les contaré), pero por cosas del destino termina viviendo en una ciudad horrible llamada Tarbean, donde tiene que luchar día a día para sobrevivir. Logra llegar finalmente, después de cientos de contratiempos a la Universidad, donde nada se le hará fácil pero lo acercará, al menos más cerca de sus sueños.

Aparte de él mismo, aparecen muchos otros personajes que enriquecen la historia: Simon, Wilem, Ambrose y no podría faltar: Denna. Este primer libro son las aventuras de un niño  y cómo éste va tratando de conseguir su lugar en el mundo.

En El Temor del Hombre Sabio por el contrario parecería que Kvothe ha encontrado su lugar en el mundo y ahora a quien debe encontrar es a sí mismo. Ya nuestro protagonista es un adolescente y comienza a ver todo a su alrededor de manera distinta, su temperamento es más fuerte y agresivo y ya no solo lucha por sobrevivir sino por vivir su vida bajo sus propias reglas, conseguir sus metas; su sed de vivir, de experimentar y de conocer es únicamente equiparable a su sed de encontrar información sobre los Chandrian (los antagonistas temibles de la saga), logrando conocer culturas muy extrañas, formando parte de algunas, asesinar por primera vez a alguien... simples piezas del rompecabezas del Kvothe que llegará a ser.

En lo personal el primer libro me gusta más, probablemente por los temas que toca, pero ambos como un todo son simplemente excepcionales, ninguno de los dos podía dejarlos de lado, son en extremo enganchantes. Cabe destacar que ambos libros están escritos de manera que sean una historia dentro de otra historia, es un Kvothe adulto quien se dedica a contar todo sobre su vida a Cronista (Chronicler), quien, como su nombre lo indica, se encarga de poner en papel las más increíbles historias sobre las vidas de los personajes más importantes de su mundo, siendo Kvothe probablemente el más importante entre éstos.

He escrito mis impresiones generales sobre unos libros de gran profundidad con la intención de despertar su curiosidad e ir a tomarlos inmediatamente para leerlos, pero verán que nada de lo que yo pueda escribir será realmente suficiente para describirlos. No leerán una historia, leerán una leyenda.